La evaluación del desempeño docente debe transformarse en una evaluación de mejora continua para el mismo, de forma tal, que el beneficio no solo recae en el aprendizaje que obtienen los alumnos, sino también en la satisfacción personal del evaluado, para esto es necesario que se piense en una evaluación que permita el desarrollo del docente de manera permanente.
Esta evaluación debe trascender de lo cuantitativo a lo cualitativo, utilizando técnicas de entrevistas y observaciones de clase, con la participación de los superiores o la creación de un grupo colegiado especializada en técnicas de evaluación docente, de manera que se observe el desempeño de este y la interacción que tiene con los alumnos, cuidando siempre la objetividad de lo que se desea evaluar, para que no se convierta en el docente en un lugar donde se siente solo observado o que es una actividad punitiva.
Marsh & Roche (2020), señala que se deben recopilar datos obtenidos mediante encuestas a estudiantes, así como analizar los materiales utilizados para enseñar, realizar observaciones en el aula y la revisión de la planificación académica del docente.
Elementos que considerar en la evaluación integral:
- Portafolios de evidencias: reuniones a las academias por área, planificación de la asignatura, material a impartir en clase, evidencia por parte de los alumnos.
- Observación de clase: el evaluador actúa como facilitador o mentor, se puede hacer por el órgano colegiado o por un par académico, no debe ser un fiscalizador. Esta observación debe incluir aspectos de conocimiento disciplinar y de manejo de grupo.
- Autoevaluación: el docente debe autoevaluarse con base a sus propios objetivos propuestos a alcanzar en la asignatura, dándole oportunidad de explicar porque tomó ciertas decisiones pedagógicas y que resultados obtuvo.
- Colaboración profesional: el docente debe participar en grupos colegiados o en comunidades de aprendizaje fuera del aula, con la intención de compartir experiencias y llevarlas al aula para un mejor aprendizaje de los alumnos.
- Retroalimentación constructiva: el docente debe recibir en tiempo y forma a través de la conversación, la retroalimentación de la evaluación, dándole las herramientas que mejoren su desempeño.
Para el logro de esta evaluación integral es primordial el trabajo transversal de distintas áreas, de manera que genere sinergia interdepartamental.
Darling-Hammond, L. (2013). Getting Teacher Evaluation Right: What Really Matters for Effectiveness and Improvement. Teachers College Press.
Marsh, H. W., & Roche, L. A. (2020). Making Students’ Evaluations of Teaching Effectiveness Effective: The Critical Issues of Validity, Bias, and Utility. American Psychologist, 52(11), 1187-1197. https://doi.org/10.1037/0003-066X.52.11.1187
Buenas tardes Berenice Trujillo indiscutiblemente lo que plantea es fundamental para la mejora continua del desempeño docente, más aun si consideramos que uno de los propósitos del mismo es mejorar y asegurar la calidad en la enseñanza y mantener información suficiente y necesaria para poder tomar decisiones con relación al desarrollo profesional. Es por ello que además de los elementos descritos, debemos tomar en cuenta el control y orden de las diciplinas, la planeación didáctica, que implica diseñar las diferentes sesiones, planteamiento de objetivos y estrategias de enseñanza, conocimiento de la asignatura, habilidad y liderazgo para conducir a los grupos.
Saludos
Ricardo Osorio G.
Considero muy interesante lo que menciona respecto a la importancia de establecer indicadores claros que permitan medir el impacto de las estrategias de evaluación docente en el aprendizaje estudiantil.
Desde mi perspectiva, además de definir indicadores, resulta fundamental cuidar la definición de las variables dentro de los instrumentos de evaluación, ya que esto permite obtener información más objetiva, pertinente y útil para la mejora continua. Asimismo, considero que estos instrumentos no solo deben enfocarse en la evaluación externa del docente, sino también fomentar procesos de autoevaluación que favorezcan la reflexión crítica sobre la propia práctica educativa.
En este sentido, algunos elementos que podrían integrarse en una autoevaluación docente son:
- Planeación y claridad de los objetivos de aprendizaje.
- Estrategias didácticas empleadas en clase.
- Nivel de participación e involucramiento de los estudiantes.
- Uso pertinente de herramientas tecnológicas y recursos educativos.
- Capacidad para brindar retroalimentación oportuna y constructiva.
- Ambiente de respeto, inclusión y comunicación dentro del aula.
- Adaptación de actividades según las necesidades del grupo.
- Reflexión sobre áreas de mejora y actualización profesional continua.
Considero que incorporar estos aspectos contribuiría a que la evaluación docente tenga un enfoque más integral, formativo y orientado verdaderamente al fortalecimiento de la calidad educativa.
Saludos cordiales.
Estoy de acuerdo con sus comentarios, ya que la evaluación docente debe ser transparente en cuanto a los indicadores que evalúen para contar con información que debemos mejorar en nuestro quehacer diario frente a grupo, contar con una evaluación cuantitativa pero también cualitativa.